En ninguno de los países de éste hemisferio se celebra la Semana Santa con más reverencia y devoción como en Guatemala. El agradable aroma del corozo entremezclado con el del aserrín; el intenso olor del incienso y la sombría música fúnebre son las características de la cuaresma. La gráfica representación de la pasión y muerte de Nuestro Señor nos hará reflejar en nuestra propia vida y nos ayudará a establecer prioridades e intensificar nuestra fe cristiana. Desde el inicio de la cuaresma, plataformas transportando los iconos tradicionales saldrán de cada iglesia para hacer su recorrido por los vecindarios. Cada anda es elaborada –empezando seis meses antes- y decorada en forma elegante y solemne representando las diferentes etapas de la última semana de la vida de Jesucristo. Desde la entrada triunfal en Domingo de Ramos, al Santo Entierro y Domingo de Resurección, el horario estará saturado de procesiones que toman lugar por toda la ciudad. Esta tradición fue introducida por los españoles durante la época de la colonia cuando nuestros países formaban parte del reino de España y se ha perpetuado a través de los siglos. El tamaño y el peso de cada estrado varían dependiendo de la imágen que llevan. El Cristo del Santo Entierro de la iglesia de Santo Domingo es uno de los más grandes y requiere por lo menos 140 brazos. Los cargadores cambian al finalizar una cuadra y en cada esquina el siguiente turno de cargadores estarán listos esperando. Lo más impresionante es ver al enorme número de filigreses vestidos de “cucuruchos”, túnicas confeccionadas especialmente para la solemnidad, quienes tomarán turnos como cargadores de éstas plataformas. Más increíble es la forma en que los millares de ellos han sido organizados. El proceso require muchos meses de preparación, comunicación y absoluta cooperación. Algunos devotos poseen los “turnos de honor” y son quienes inicialmente levantan el anda en la iglesia para llevarla a las calles. Estos turnos son pasados de padres a hijos y de generación en generación. Algunos de los cortejos pueden durar hasta 17 horas completas. Las familias cuyas casas se encuentran en el recorrido de las procesiones, elaborarán las tradicionales alfombras en la calle frente a sus casas, para que los cargadores con sus imágenes caminen sobre ellas. El ritual de elaborar tapices es una combinación patrimonial y cultural que proviene tanto de los nativos indígenas como también de los españoles. Los sacerdotes mayas durante sus ceremonias acostumbraban caminar sobre flores, pino o plumajes de aves. En las Islas Canarias, en ocasiones especiales, alfombras son confeccionadas de arena y flores y la llegada del Santo Hermano Pedro de Betancourt –originario de Tenerife- a Guatemala firmemente estableció ésta tradición. Se utilizan estarcidos rellenados con aserrín teñido en diversos colores, pétalos de flores, agujas de pino o ramitos de corozo configurando las alfombras. Estas proporcionan unos diseños visuales agradables que combinan armoniosamente la gama completa de los colores del arco iris y son parte exclusiva del abolengo y tradición hispanos.  Durante la semana santa, todas las empresas, fabricas y compañías permanecerán cerradas y todas las operaciones de negocios cesan. Las ciudades enteras se convertirán en lugares totalmente desiertos y desolados. Se podrá encontrar a la mitad de la población viéndo o formando parte de las festividades religiosas, mientras que la otra mitad de la población se irá al mar, lagos, balneários o a realizar actividades campestres con sus familias aprovechando y disfrutando del feriado.
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