Cámaras móviles, imagines digitales de alta resolución y fondos monetarios proveídos por el Centro para las Américas de la Universidad de Vanderbilt, son los componentes claves del programa piloto del cruce cultural para prevenir la pérdida de la visión en personas latinoamericanas con riesgo alto. “Es algo así como magia que yo pueda revisar imágenes de retinas sentado al escritorio en mi oficina de Vanderbilt, las cuales fueron creadas a muchas millas de distancia el día anterior,” dice Lawrence Merin, profesor asistente y director del Centro de Imágenes Oftalmológicas de Vanderbilt. Las universidades Vanderbilt, de EEUU y Cayetano Heredia, del Perú se han unido en un esfuerzo para proporcionar los exámenes y el tratamiento necesarios para prevenir la ceguera entre diabéticos de bajo nivel económico en Lima, Perú. Recientemente la organización de las Naciones Unidas reconoció a la diabetes como uno de los problemas más graves de salud que está afrontando la humanidad. “Con la siguiente generación es de esperarse que haya 300 millones de diabéticos en el mundo, cada uno de ellos con riesgo a quedarse ciego, a que le fallen los riñones, o a sufrir complicaciones catastróficas,” dice Merin. Y agrega que éste proyecto en el Perú surgió a raíz del exitoso programa técnico que Vanderbilt desarrolló para tratar a pacientes en el Centro de Tennessee quiénes históricamente no tenían acceso a la prevención y al cuidado oftalmológico. El papel específico de Merin es el de examinar cada imagen que ha sido producida en Lima y asegurarse de que la calidad del proceso ha llenado los requisitos que permiten un diagnóstico correcto. Él, junto con Sten Vermund, profesor de pediatría y director del Instituto de Educación para la Salud Global de Vanderbilt, son los investigadores principales del Proyecto Peruano de Exámenes de la Retina. Los objetivos de la investigación son tanto estudiar el comportamiento personal de los diabéticos, el estado socio-económico y las barreras culturales al tratar de proporcionar cuidado de la salud; como también diseños clínicos para controlar las enfermedades crónicas entre los diabéticos. Otras de las metas son el entrenamiento de un equipo local de médicos y el fomentar la creación de más proyectos que crucen otras culturas. “Debido a que la diabetes es una enfermedad que afecta varios órganos, estamos tomando una aproximación multilateral,” dice Merin. “Solamente cuidando de la vista sin tomar en cuenta la condición completa del paciente y sin tratar de comprender los problemas que afectan las soluciones, no tendría sentido.” Un grupo de estudiosos e innovadores quiénes poseen muchas especializaciones para erradicar éstos problemas forman parte del Centro para las Américas, y participan en la investigación cultural, económica y política en los países del hemisferio occidental, en la región y en otras partes del mundo. Además de Merin y Vermund, otros miembros del grupo son Juan Cañedo, estudiante graduado en sociología de la Universidad de Tennessee del Centro; los doctores Luis Caravedo, Eduardo Gotuzzo y Jaime Villena de la Universidad Peruana Cayetano Heredia; Michael Fowler, profesor asistente de medicina del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt; Pamela Hull, del Centro de Investigación de la Universidad de Tennessee; Bonita Pilón, rectora mayor asociada de las prácticas de la escuela de enfermería de Vanderbilt; David Schlundt, profesor asociado de psicología y profesor asistente de medicina en Vanderbilt y Megan Zoffuto, asistente de investigación de Vanderbilt. Merin le da el crédito al Centro Avanzado para la Investigación y Educación de Vanderbilt, por la creación de la tecnología que permite transmitir a través del correo electrónico fotografías de los ojos para poder estudiarlas. “Éstos archivos de contenido enorme son muy necesarios para poder detectar las minucias de la retina,” dice él. “Ahora tenemos un método que con tan solo tocar un botón en Lima, permite que la imagen llegue inmediatamente y en forma segura a Nashville, gracias a los recursos que existen en Vanderbilt. Anota que solamente identificando los casos sin darles una solución terapéutica sería totalmente falta de ética, por lo que él agradece a los oftalmólogos de Lima, quienes han formado un consorcio que promete tratar pacientes quienes han sido diagnosticados con riesgo alto de perder la vista, sin importar si pueden pagar por el tratamiento o no. “Esperamos poder continuar con ésta iniciativa obteniendo fondos del gobierno, y además estamos tratando de obtener ayuda y soporte de entidades filantrópicas para poder continuar el proyecto piloto por lo menos por dos años,” dice Merin. A finales del 2006, Merin realizó un viaje memorable a Lima donde visitó algunas de las áreas pobres donde residen muchos de los diabéticos quienes utilizan los servicios de la clínica. “Cuando uno ve a gente viviendo en ranchos de paja porque no tienen ninguna otra alternativa para resguardarse de los elementos del ambiente, ésta experiencia le da a uno una visión de un mundo totalmente diferente al que está acostumbrado en los EEUU.” Para mayor información acerca de éste programa, favor de llamar a Ann Marie Deer Owens, al 615 322 NEWS encargada de noticias y relaciones públicas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt.
| ¡De última hora! Merin regresó recientemente de un viaje al Perú durante el cual tuvo una cita con el Ministro de Salud. El ministro se impresionó por los comentarios que los participantes han hecho y reconoció la calidad del trabajo que el equipo ha estado efectuando, así que básicamente eliminando el papeleo para obtener permisos, ha puesto a la orden de éste proyecto todos los recursos existentes en el país. Merin por supuesto le da el mérito al equipo local: a los doctores Christian Yoshiyama, oftalmólogo y coordinador local; Jaime Villena, rector de la universidad y especialista en diabetes; Javier Sanchez Povis, endocrinólogo quien hace las pruebas de evaluación, y a la licenciada Nélida Hilario Huapaya, enfermera coordinadora que hace los exámenes de ojos y al mismo tiempo educa a los participantes acerca de la diabetes y del cuidado que deben seguir con esa enfermedad. Otras ofertas de apoyo y ayuda están permitiendo al equipo a expandir su labor a otras partes del Perú. De acuerdo a la opinión de Merin, 90% de los oftalmólogos se encuentran en Lima y muchas de las personas que requieren esos servicios viven en regiones más adentro del país. “La diabetes afecta a personas de cualquier clase y de cualquier región del mundo” dice Merin. Anteriormente se tenía la creencia errónea de que la diabetes era una “enfermedad del hemisferio occidental” y sucedía en países más desarrollados. Sin embargo, los hábitos y estilos de vida están cambiando y la diabetes se está extendiendo a muchos niveles socioeconómicos y a otras culturas, y muchos de los afectados aún no comprenden los peligros que acarrea. En vista de la oportunidad que Merin ha encontrado en Perú y al ver el éxito del programa, él quiere llevar ésta combinación de tecnología, experiencia y de equipo profesional para el cuidado de la salud, a otras regiones del mundo. Para mayor información, contacte a Lawrence Merin al correo electrónico
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