“¿Cuántos de ustedes son latinos?” pregunta el radiante, colochito cantante, vestido con su atractiva y elegante chaqueta bordada. Solamente unos cuantos en el atorado concierto levantan sus manos. “Está bien,” dice el cantante a las caras expectativas. “Al final de la noche, todos ustedes van a sentirse latinos.” Y muy pronto empieza a repartir maracas insistiendo en que todos tomen parte en la función. El cantante es Cerrito, quien alternando inglés y español en las líricas clásicas de sus canciones y grabaciones de música country, está creando una enorme multitud de fanaticos para la música country. Su album más reciente, Ellos saben que te fuiste, salió exitosamente al mercado en septiembre del 2007. Mientras que las audiencias americanas en este momento están familiarizándose con Cerrito, su voz es ya muy reconocida entre fanáticos de México y Honduras y en todas las regiones del Reyno Unido, Europa y Japón. Además cuenta entre sus admiradores más entusiastas con varias de las estrellas de la música country. Ha grabado con la cantante Janie Fricke, ganadora por dos años del premio vocalista femenina CMA, y además con Jett Williams, la hija del famoso Hank Williams. También ha participado en eventos y en fiestas que incluyen personalidades como Loretta Lynn, Vince Gill, Charley Pride y Ricky Van Shelton. Guillermo Tomás Cerrito es un italiano-americano quien se enamoró de la cultura española y su lengua cuando era muy joven. “Yo crecí en el estado de Rhode Island en una familia multilingüe” dice él. “Mi familia entera escuchaba música country. Mi abuela constantemente cantaba “Tu corazón traicionero” en italiano. “Soy uno de seis hijos, y a todos nosotros nos gusta cantar.” Cerrito afirma que la creencia de que el suelo rocoso de los estados conocidos como Nueva Inglaterra es demasiado duro para la música country es falso, como lo es también que solamente las gentes originarias de escocia e irlanda crecieron cantando esa música. “Cuando los inmigrantes italianos llegaron a los Estados Unidos, no todos se establecieron en Nueva York,” explica él. “Un gran número de ellos pararon viviendo alrededor de las minas de Kentucky. Así fue como la mandolina fué incorporada a la música de bluegrass. Y además hay una gran cantidad de teatros en la Nueva Inglaterra donde uno puede escuchar la música country, especialmente durante los veranos. Yo recuerdo mis salidas para ir a ver a Mickey Gilley y a Crystal Gayle.” Pero fue su familia allegada, sin embargo, la que transmitió a Cerrito sus credenciales de música country. “Mi madre y abuela escuchaban a Hank Williams, Kitty Well y a Patsy Cline. A mis hermanas mayores les gustaban artistas como Conway Twitty y Loretta Lynn. Mi generación prefiere cantantes como Vince Gill y TG Sheppard. Pero yo siempre vuelvo a lo tradicional de la música country porque recuerdo que eso era lo que yo escuchaba durante mi infancia –cantantes como Eddy Arnold y Jim Reeves.” Cuando tenía tan solo 20 años, Cerrito decidió que era hora de empezar a hacer giras para presentar su acto. Comenzó a cantar en Las Vegas y luego se mudó a San Antonio, Tejas donde aprendió a hablar español y comenzó a mezclar líricas bilingües en su repertorio. Ésto encantó al público. Durante una de sus presentaciones en Las Vegas, Charo - la guitarrista de flamenco y sensual cuchi cuchi- lo escuchó cantar e immediatamente lo contrató como su vocalista de fondo. “Cerrito tiene un talento super,” dice Charo, “y es un artista real.” “Cuando se presentó en mi restaurante en Hawaii, volvía loca a la gente cada noche. Estoy muy feliz de poder trabajar con él de nuevo.” Cerrito participó por dos años en la gira de Charo que cubría desde Atlantic City hasta Los Angeles, y encantó al público siete noches por semana por el curso de dieciséis meses en su restaurante. Allí se convirtió en el favorito de personalidades como Alice Cooper, Madonna y Sean Penn. Cuando Charo temporalmente dejó de viajar para dedicarse a ser mamá, Cerrito decidió que era hora de traer su estilo de música a Nashville. Aquí se afilió con una firma independiente produciendo dos éxitos de la cartelera. Desafortunadamente ésto ocurrió cuando la música country empezaba a tomar una dirección diferente de la que él quería. “Los años 1990 representa una época que involucró mucho dinero en el callejón de la música,” nos explica. “En ese entonces las firmas gastaban millones de dólares para promover un acto. En vista de que yo estaba tratando de introducir inglés y español en la música country, me dí cuenta de que esa clase de negocios estaban fuera de mi alcance en ese momento. Las firmas insistían en “ya lo probamos, ya lo hicimos y ya no queremos oirlo.” Afortunadamente, personajes de renombre en el mundo de la música, entre ellos Dottie West y Lacy J Dalton urgieron a Cerrito en continuar su cuesta. Así como también, Jim Halse -el poderoso agente de los Oak Ridge Boys- y Roy Clark, insistieron en darle soporte vocal. La visión y persistencia de Cerrito dieron resultado y ahora se ha convertido en el artista codiciado de los discos Checo, y sus canciones en inglés y español están aumentando los números en todo el mundo. Su grabación de la famosa canción de Hank Williams “Mansión en la colina” con Jett, la hija del cantante, lo han destacado en las revistas Music Row, New Music Weekly e Inside Country, y ésta y otras canciones se han destacado en Austria, Australia, Belgia, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Malta, Los Maruecos, Norway, Polonia, España, Suecia y Gran Bretaña. Parte del estilo de Cerrito es insistir en que el público participe en sus presentaciones, y por supuesto éstas se convierten en festivales más que en conciertos regulares. Ahora que la Asociación de Música Country está tratando de acaparar al mercado hispano, han escogido a Cerrito como un embajador natural para la causa. Cerrito fué presentado durante el festival de música CMA del 2007 en el popular escenário de la zona familiar. “Mezclar inglés y español en mi música lo hago casi sin pensarlo,” nos dice Cerrito. “En San Antonio, cantaba música acompañado de mariachis, el público se volvía loco. He actuado en todos los pueblos de la frontera con Tejas – Laredo, El Paso, Eagle Rock. Inclusive he tocado Bandera, la que es honkiest honky tonk de todas. Oigan, ¿no sería éste un magnífico título para una canción country? ¡Sí! Yo he escuchado su música y es fascinante. Quizás una de mis favoritas es “Doña Carmela González” con su pegajoza tonadita es muy fácil de repetir. El terciopelo de su voz mezclado con la pasión y sentimiento con que ejecuta sus canciones son muy reanimantes; y la percusión y el ritmo de su estilo hacen que no solamente sea buena música para escuchar, sino también excelente para bailar. Y ustedes ya saben como somos nosotros los hispanos para eso. Así que los animo a escuchar la música de Cerrito ya.
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