Vintage

Something Different for Joomla!

eSpanglish Magazine
 
Lo tuyo es mío y lo mío es mío PDF Print E-mail

Dr. Andres G. PanasiukPor el Dr. Andrés G. Panasiuk
Director del Departamento Hispano de Conceptos Financieros Crown

Algunos cristianos viven su vida como si, por arte de magia, se pudieran llevar a su mansión celestial, todos los “juguetes” que han adquirido en su vida terrenal. ¡Craso error! La Biblia enseña claramente, que ninguna de las cosas que hoy vemos en este mundo, sobrevivirá al proceso de la segunda venida de Jesús.

El  apóstol San Pedro enseña que cuando Jesús venga en gloria “los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”. Luego, añade una importante advertencia: “Puesto que todas estas cosas serán deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!”.


La Biblia, entonces, afirma que hay dos tipos de cosas en nuestra vida: Las trascendentes y las intrascendentes. Las cosas trascendentes son las que han de ir más allá de nuestra propia existencia, tales como: la Palabra de Dios, el amor, las relaciones con otras personas, los seres humanos, la salvación y la vida eterna.

Las cosas intrascendentes son todo lo demás: nuestra casa, nuestro auto, la ropa que vestimos, los artefactos eléctricos, e incluso los símbolos de “status” por los que tanto luchamos.  Aún en los lugares más pobres de nuestro continente el que tiene una casa de barro quiere una de material, y el que tiene una mula quiere dos.  El que tiene una bicicleta sueña con un autito, y el que tiene cien pesos en el banco quiere doscientos.

Sin embargo, los bienes materiales son no-trascendentes a nuestra existencia y mientras no lo entendamos, vamos a continuar aferrados a ellos y alejados de Dios.  El alto valor que le damos a las pocas cosas materiales que hemos acumulado no nos permite oír la voz de Dios ordenándonos traspasar los bienes que El nos ha dado a otras personas, a la iglesia o a algún ministerio.

Hasta que no nos demos cuenta del pequeño valor que tiene esa televisión, esa radio, o esa video grabadora “extra” que tenemos en casa, ni siquiera se nos va a ocurrir buscar a alguien que lo pueda estar necesitando más que nosotros.

Si los cristianos hispanos de EEUU o Puerto Rico, por ejemplo, abriéramos nuestros garajes y galpones, y donáramos para la Obra de Dios, todas las cosas que están allí guardadas y que no hemos usado en los últimos seis meses, ¡podríamos comenzar una obra misionera en cada país del continente y sostenerla durante cinco años!

Los cristianos latinos tenemos que empezar a buscar menos los símbolos del primer mundo y buscar más el Reino de Dios y su justicia. Si entendiéramos, en profundidad, la intrascendencia de nuestros bienes materiales, el 20 por ciento de la congregación ya no tendría que sostener el 80 por ciento del ministerio, y retornaríamos al espíritu de los creyentes del primer siglo.

Ellos se consideraban “extranjeros”, sin hogar en este mundo y preferían invertir en oro, plata y piedras preciosas, con entrega “a domicilio final”. Y es que como Theliard de Chardin solía decir: “Nosotros no somos seres humanos que tienen una experiencia espiritual; somos seres espirituales que tienen una experiencia humana”.

En consecuencia, como cristianos debemos vivir con un total despego emocional a las cosas que hemos adquirido en este mundo, pues finalmente no nos acompañarán el día que nos presentemos ante nuestro Señor.  Ese es uno de los pasos más importantes en el camino hacia la sanidad financiera personal y familiar.Nuestro compromiso en Conceptos Financieros es guiarle y enseñarle los principios económicos de la Biblia.   Le aseguramos que transformarán su vida.   Le recomiendo que lea el libro Su Dinero: Frustración y Libertad,  publicado por Conceptos Financieros. Le ayudará a entender cómo quiere Dios que Usted le sea fiel con sus finanzas.

Si necesita ayuda, nuestro correo electrónico es This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it   Visítenos en Internet al www.conceptosfinancieros.org