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Editorial ~ Spanish PDF Print E-mail

Por Gloria Bishop

Varada en el tráfico el otro día, encendí la radio y escuché en NPR acerca de un maestro que se había metido en problemas al abandonar a todos sus estudiantes cuando él salió corriendo a resguardarse del devastador terremoto que sacudió a la China hace poco.  Declaró en su blog que él no perdería su vida por nadie, tal vez por su hija, pero que ni siquiera por su madre.

Continué escuchando y presentaron un reportaje especial acerca de los billones de dólares que los americanos gastan cada año en sus mascotas.  Ilustraron la historia con un señor que ha gastado cerca de $20,000 en tratamientos y terapia de radiación para su ganso mascota. 

El programa reportó que en un estudio conducido entre parejas de casados, un alto número de ellos admitió que al retornar a sus hogares, ellos saludaban a sus mascotas antes que a sus esposas.  Más adelante, hablaron de una encuesta entre mujeres conducida para ese reportaje, en la cual ellas afirmaron que tenían relaciones más cercanas con sus mascotas que con cualquiera de los miembros de sus familias.  Y lo que es aún más alarmante, ellas preferían a las mascotas que a cualquier otro ser humano. ¡Algo anda definitivamente mal aquí! ¿Es que nos hemos desviado demasiado lejos de nuestras prioridades? ¿Hasta dónde llega el colmo?

EditorialUn legado que todos los latinos debemos sentirnos orgullosos de poseer es el fuerte e inmovible sentido de los valores familiares que nos han sido inculcados desde una temprana edad y los cuales han sido pasados de generación en generación.  Nuestros ancestros hispanos siempre han sabido que es lo más importante.  No importa a donde nos ha traído la vida, una cosa debemos recordar siempre y sentirnos orgullosos de ella, el hecho de que nuestra familia es y continuará siendo el tesoro más valioso que poseemos.  Las relaciones que hemos cultivado con cada uno de los miembros de nuestras familias toman preferencia sobre cualquier otra cosa.  Debemos aprender de otras sociedades, pero también otras culturas necesitan aprender de nosotros.  Hay una cosa que nunca debemos cambiar, nuestros valores familiares.  ¡Esa es nuestra herencia hispana!