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Escrito por Marcos Antonio Ramos
Ya están definidas las candidaturas presidenciales de los dos principales partidos y han sido confirmadas por las convenciones demócrata y republicana. Hay bastantes expectativas en relación con temas de economía y guerra que han reducido al mínimo el apoyo popular a la administración republicana del presidente George Bush. El mes de julio se inició en medio de muy malas noticias en el campo de la economía y del resurgimiento cada día mayor de las guerrillas del Talibán en Afganistán.
El candidato republicano John McCain se ha presentado siempre como un político independiente e impredecible dentro de su partido, lo que aquí llaman “Maverick”, pero con el tiempo se fue inclinando a apoyar medidas propuestas por su antiguo rival dentro del partido, el actual presidente. Participó como capitán de la marina en la guerra de Vietnam y fue prisionero del Vietcong. No es propiamente un hombre de iglesia aunque es cristiano y ahora asiste con alguna frecuencia a una iglesia bautista en Phoenix, Arizona. Para los demócratas se trata simplemente de la continuación de la política de Bush y de la ocupación armada de Irak. Por su parte el candidato demócrata Barack Obama, con mayores credenciales intelectuales que McCain, se ha presentado como el mensajero del cambio en medio de la difícil situación económica que ha experimentado el país en los últimos años y de la crisis del Medio Oriente. Después de asistir por mucho tiempo a una Iglesia Unida de Cristo (congregacionalista) en Chicago se retiró de la misma ante los sermones radicales predicados en el púlpito.
Para los hispanos el senador McCain ha sido siempre un político aceptable, no demasiado contrario a la inmigración. En el pasado ha hecho propuestas atractivas sobre el tema junto a su colega demócrata Ted Kennedy, pero la oposición a la inmigración ilegal es muy fuerte, sobre todo dentro del Partido Republicano. Por su parte, el senador Obama parece ser más flexible y por lo tanto más cerca de lo que solicitan los grupos de presión hispanos. Le acompaña la ventaja de que los demócratas generalmente obtienen la mayoría del voto hispano. Bush obtuvo algo más del 40% en el 2004, pero hasta ahora McCain no pasa del 28% de apoyo hispano en las encuestas.
En términos más comprensibles, ninguno de los candidatos principales es un extremista en cuestiones políticas. Pero McCain afirmó no ser experto en economía y prometió mantenerse en Irak, “cien años” en caso de ser necesario. Obama no anuncia la salida inmediata de las tropas en Irak, pero se opuso a esa guerra desde el principio, entendiendo que sólo debió hacerse en Afganistán, que según él ha sido poco atendido precisamente por la crisis en Irak. Ofrece soluciones económicas, pero basadas en mayores impuestos a corporaciones importantes y personas de altos ingresos y rebajas a los de menores recursos.
Ni los más optimistas esperan que estos candidatos resuelvan los enormes problemas que deja la actual administración, algunos de los cuales pueden atribuirse a un gobierno deficiente, pero otros tienen relación con otros asuntos. Para los que no penetran demasiado en cuestione políticas bastaría decir que McCain está más a la derecha y tiene mayor experiencia que Obama y que este último representa, por ser una persona de color, una nueva imagen para Estados Unidos en el mundo.
Nota: Marcos Antonio Ramos es doctor en Historia y en Sagrada Teología, además de periodista profesional. Escribe regularmente para varias publicaciones y recibió un Premio Nacional de Periodismo en Santo Domingo. Es miembro correspondiente de la Real Academia Española. Además de profesor de una escuela teológica acreditada en Miami, Florida, es investigador del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami en Coral Gables.
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